
Formar la guarda
En este juego se resuelven problemas vinculados con el reconocimiento, la descripción y la clasificación de cuerpos geométricos (cilindro, prismas, cono, pirámide, cubo) y la correspondencia entre sus caras planas y las figuras bidimensionales que dejan como “huella” (círculo, rectángulo, cuadrado, triángulo), distinguiendo además caras planas y superficies curvas cuando corresponda. Los niños observan, comparan y argumentan para formar una guarda (secuencia/patrón) con esas figuras: en sala de 4, predominan descriptores informales (redondo, alargado, puntiagudo) y el reconocimiento global; en sala de 5, se avanza hacia características formales (caras, aristas, vértices), la justificación de elecciones y la regularidad en la secuencia.
Orientaciones para la enseñanza
Formar la guarda invita a los niños a transitar entre el plano y el espacio: primero al observar la guarda (dos dimensiones), luego al disponer los cuerpos geométricos en el espacio apoyando sus caras planas, y finalmente al seleccionar las figuras planas que esas caras dejan como huella. En este pasaje reconocen la correspondencia cuerpo-figura, distinguen caras planas de superficies curvas y ponen en palabras sus procedimientos, justificando elecciones y validando decisiones con criterios compartidos (describir rasgos, superponer fichas, revisar cuando no coincide). El docente habilita este momento de comunicación y validación, promoviendo la comparación de estrategias y argumentos. Así, se avanza en el razonamiento geométrico que relaciona las representaciones bidimensionales y tridimensionales.

¡Propuestas diversificadas para antes y después de jugar!
Se pueden variar las condiciones del juego:
Previamente, se podrán hacer sellados de figuras.
Buscar las huellas de determinados cuerpos.
Adivinar a qué cuerpo corresponde la sombra de una figura.

