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Libros copiadores: una experiencia de enseñanza con el patrimonio escolar

En el marco de diferentes espacios curriculares -trabajos de campo, seminarios especializados, talleres o en las mismas cátedras de su formación- los estudiantes avanzados se acercan a los espacios que custodian el fondo patrimonial de las escuelas históricas.

Las características materiales del patrimonio histórico requieren manipulaciones especiales. Papeles, telas o libros reclaman uso de guantes, barbijos y hojas blancas donde apoyar originales. Así, los estudiantes comienzan a reflexionar sobre otros contenidos referidos al objeto en sí: cómo conservar, clasificar y describir, quiénes produjeron esos documentos, a qué país fueron comprados los recursos didácticos, entre otras tareas y preguntas que surgen.

Una de las experiencias con patrimonio realizadas con la participación del programa “Huellas de la escuela” fue la transcripción de libros copiadores. Son volúmenes escritos mayormente a mano con tinta ferrogálica en papel de cebolla, encuadernados, foliados y con tapas duras. Esos libros contienen las copias de todos los documentos producidos en las instituciones que fueron elevados a las autoridades, entre otros usos. Muchos de ellos están en los archivos históricos de las instituciones educativas de la Ciudad y relatan el día a día de la escuela. El tiempo, las características de las tintas de copiado y el envejecimiento del papel hacen necesaria la transcripción de los textos allí escritos, como proceso de conservación de sus contenidos.

Podríamos definir al libro copiador como el registro de una actividad o función mediante un sistema de copiado. Los estudiantes “de escribas a copistas” se apropian del día a día de la escuela en otros tiempos, además de preservar la información. Analizan la correspondencia, los informes de gestión, las clasificaciones, las compras, los nombramientos del personal y sus licencias, entre tantos otros datos.

Los libros copiadores son como diarios de bitácora que albergan los documentos realizados diariamente en nuestras escuelas. A partir de su lectura, los estudiantes pueden realizar una mirada sobre de las circunstancias, los debates y los diálogos entre quienes habitaron la institución que hoy ellos habitan, y así interpretar la historia política didáctica pedagógica de la escuela.

Rosario Vera Peñaloza (1873- 1950) fue directora de la Escuela Normal Superior N.° 1 “Presidente Roque Sáenz Peña” entre 1912 y 1917. Los libros copiadores producidos por Rosario estudiados como documentos inéditos permiten ingresar en la intimidad del pensamiento educativo de la pedagoga, auspiciando la reconstrucción de los significados de la historia.

La puesta en valor de los informes realizados por Vera Peñaloza durante el tiempo en que ocupó la dirección de la Escuela N.° 1 y plasmados en los libros copiadores de la escuela constituyen documentos que evidencian su recorrido por las vicisitudes educativas de la época, son “huellas” de su pensamiento que se continúa recreando.

Los documentos preservados mediante el copiado que hoy realizan estos “escribas modernos” constituyen un antiguo método de conservación de textos históricos. Esos textos contienen las ideas educativas de la pedagoga argentina y sin el trabajo realizado por estos alumnos, se hubiera perdido ese pensamiento histórico que integra la identidad pedagógica actual.

La transcripción de los libros copiadores fue realizada fielmente, respetando su ortografía y redacción, con el objetivo de difundir estos documentos como fuente primaria de futuros investigadores. Alumnos avanzados de las carreras del profesorado de nivel inicial y nivel primario fueron los responsables de tan valiosa tarea. Estos escritos están custodiados en el archivo histórico del Normal N.° 1.

Podemos identificar la gran labor académica y administrativa de Peñaloza: en las notas encontramos pedidos de extensión de licencias de parte de los docentes, pedidos de vacantes para alumnas, de restauración del edificio, de mobiliario e informes de nómina de docentes, entre otras solicitudes. A su vez, se puede reconocer la transcripción de la creación de una nueva institución, la Escuela Normal N.° 9.

Rosario escribió diferentes observaciones acerca de las necesidades de maestros y alumnos. En el primer informe perteneciente a 1912 realiza un minucioso análisis del funcionamiento de la escuela, reflexiona sobre las dificultades y las alternativas. En las vacaciones de 1913 fue convocada en comisión de servicio para realizar cursos por todo el país. Sus ideas se enriquecieron y proyectaron en prácticas educativas en otras instituciones de la Ciudad y del país, que culminaron con la creación del “Museo Argentino” en el Instituto Félix Bernasconi. En su informe de 1915 expresaba “la reforma vendría cuando se le dé al maestro libertad necesaria para que se sienta responsable de su obra” […] “la obra ha de empezarse por el maestro”.

La escritura de informes así como el dictado de conferencias por parte de directivos y profesores de las escuelas constituían prescripciones reglamentarias de la época. En los textos transcritos de Rosario Vera Peñaloza se evidencian ideas que se construyeron con una reflexión cuidada sobre la práctica pedagógica, ideas que trascendieron los tiempos de la historia.

Durante su mandato podemos observar que Vera Peñaloza no sólo ejercía el cargo de directora sino también fue docente de Matemática, entre otras materias, y realizaba las suplencias de los docentes.

Los libros copiadores trabajados muestran su relación epistolar con quien fuera en aquel entonces Ministro de Justicia e Instrucción Pública, el Dr. Carlos Saavedra Lamas, y con Romero Brest, Inspector de Educación Física, entre otras personalidades destacadas de la época.

En el proceso de poner en valor el patrimonio de una institución educativa, los docentes, estudiantes y la comunidad toda experimentan hallazgos que permiten realizar nuevas y valiosas reflexiones acerca de la educación de los niños y los jóvenes de la Ciudad.

El estudio y la investigación son fundamentales en este proceso de organización de los espacios patrimoniales. El diseño de archivos, espacios museísticos, bibliotecas históricas, laboratorios o centros de recursos requiere reconstruir la vida cotidiana de la ciudad, el país y el mundo de cada época. La historia social y cultural de la educación permite interpretar las relaciones entre diferentes actores: la familia, la escuela, el estado, los gremios y sus respectivas políticas.

Por todo lo expresado, el trabajo con el patrimonio escolar requiere de una didáctica específica. El estudio del patrimonio consiste en reconocer en esos documentos las huellas de concepciones pedagógicas que anteceden las actuales convicciones. La comprensión de estos escenarios auspicia nuevas reflexiones, innovaciones y experiencias para interpretar los problemas de la escuela hoy y proyectar con amplias miradas los tiempos que corren.